11/3/10

"Nada me atará, ni me detendrá, del mundo ya me olvidé ¿qué mas puedo perder? si a ti yo me entregué" (Drácula, el musical)

Pareció una eternidad lo que tardo en vaciarse el salón. Mil ideas rondaban por mi mente sin saber que pasaría y con muchos deseos de descubrirlo.
Silenciosamente caminamos por el castillo, era demasiado grande demasiado bllo para ser real, parcía un sueño del que pronto despertaría. Luego de subir por la escalera por la cual descendieron los reyes nos encontramos en una ante sala con mesas, espejos, sillas y maquinas de coser e hilos por doquier. Allí se arreglaban antes de bajar por lo cual estaba adaptado para cambiarse y maquillarse con todas las comodidades posibles.
Salimos por una puerta en dirección contraria por la que veníamos y nos encontramos en un corredor muy oscuro empapelado de un color crema-rojizo al cual desembocaban algunas puertas. Solo había una abierta que daba a una escalera que descendía, Nico dijo que eso conducía a las cocinas. Una mas allá daba a la entrada principal, y por la que nosotros pasamos daba a un pasillo más amplio y mucho mejor iluminado. Esta vez en las paredes de terciopelo rojo colgaban cuadros de toda la familia Corvan, luego los retratos fueron sustituidos por fotografías del mismo tamaño. Se notaba el paso del tiempo a medida que se pasaba por allí. Me sorprendió que Leonídas estuviese retratado, pero era un vampiro y no podía ser de forma diferente.
Salimos, entramos, subimos, bajamos, atravesamos y cruzamos por tantos sitios que sería imposble describir las características únicas y maravillosas de cada uno. Hasta que llegamos a Su habitación.
Al prender la luz noté lo viejo que era, había todo tipo de objetos, desde play stations, plasmas, y equipos de música geniales hasta historietas, libros y objetos extraños y antiguos. Era una habitación muy hermosa, bien conservada, sus paredes eran de color celeste-grisáseo (mas gris q celeste), muy amplia y con un ventanal hermoso del tamaño de una puerta.
Estaba admirando todo cuando sentí sus manos en mi cintura. Sentí como lentamenta bajaba el cierre de mi vestido, me di vuelta y lo besé...
Nuestros cuerpos fueron solo uno por primera, pero no sería la única vez. Él era maravilloso, y en el momento mas culminante sentí como sus colmillos me atravesaban el cuello, instintivamente busqué su muñeca y lo modrí, su sangre caliente salía a chorros haciéndo del momento más intenso, más apasionado, más hermoso, más único.
No sabría decir con exactitud cuánto tiempo duró, solo sé que cuando nos separamos agotados y exaustos, y mareados por toda la sangre que habíamos perdido noté que no solo las sábanas estaba rojas sino toda la habitación. Nico sonrió y me dijo que no me preocupara, ya alguien limpiaría eso.
El silencio invadió su habitación, y mi vista se perdió en el ventanal tapado por las cortinas azul oscuro.
"Sé que todavía no lo hiciste" dijo con una sonrisa pícara. Lo miré con cara de asombro ya que no sabía a que se refería. Se levantó y me dio unos pantalones y remera de él y él se vistió de igual forma. Me tomó de la mano y me llevo hasta el ventanal que hasta ese momento permaneció cerrado. Lo abrió de par en par y me encontré mirando por un balcón sin baranda, el sol estaba cayendo ya y me condujo hasta el borde.
Sentía el viento en mi rostro, y su presencia atrás mío, pasó su mano por mi espalda "sentí como quieren salir de vos, esa fuerza que hay en tu columna y que con tanto esfuerzo retenés, dejate llevar, no pienses, sentí, sentílo intensamente, dejalo que fluya" sin siquiera saber cómo pude hacer aparecer mis alas por primera vez, eran iguales a las de un murciélago, Nico hizo lo mismo, me miró y saltó, instintivamente grité, pero él estaba a mi lado, volando y extendiéndo su mano para que lo siga. "no pienses, seguí tus instintos" no sabía que significaba eso pero lo hize. Cuando abrí los ojos no daba crédito, nos alejamos del balcón y noté que estabamos en una torre gigante, no había visto la magnificiencia del castillo, su estructura sólida y resistente a tantos años de guerras y erosión se alzaba triunfante sobre todo. Volamos, volamos hasta que el sol desapareció completamente, era mágico, era fantástico, era inigualable. Los pájaros volaban a nuestro lado, Nico me llevó por sobre un bosque hasta una laguna en la que caía una hermosa cascada. Bajamos ahi.
"Sos la primera persona que traigo a este lugar. Es mi refugio, aca vengo cuando quiero pensar, cuando quiero desaparecer, no preguntes por qué te traje, no lo sé.
Nos sacamos la ropa y nadamos en ese agua tibia y clara, bajo el cielo estrellado como nuestro protector. Pasamos por debajo de la cascada y llegamos a una cueva, no había un alma ahi, salvo, quizás, las nuestras, si es que todavía teníamos alma, quizá ya la habíamos vendido, quizás ya no estaban en estos cuerpos. "Claro que tenemos almas, eso es solo un míto" dijo Nico ante mi sopresa. "hay momentos que me dejas leer tus pensamientos, aunque la mayor parte del tiempo me los ocultas... " aclaró.
Yo: así, ¿en qué pienso ahora?
Nico: que aún no perdiste tanta sangre y queres repetir lo de hoy.
Sonrió, y en aquellas frías rocas volví a ser de él, era todo lo que quería ser suya, completamente suya. Su sangre y la mía se mezclaron, su cuerpo y el mío se unieron, nuestras almas sellaron en silencio un pacto que nuestros labios no tuvieron que hacer, ambos sabíamos que todo había cambiado, que ya no habría otros en nuestras vidas, que ya no importaba nada ni nadie.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aaaaaah bue jaja se vino candente la cosa eh (: me gustó como creaste una escena ambientada en vampiros (: eso es tener creatividad :D

la descripción del castillo fue genial osea, todo con lujo de detalles, hermosos!!

ahora me voy a ver las fotos (: Besos!! tqm!!


pd: tuviste más suerte que Maca eh ¬¬ jajaja

Anónimo dijo...

las fotos geniales :D me encanta la que grafica el momento del vuelo :D besos!!