Era un bosque oscuro, completamente repleto de árboles, era de día pero bajo las abundantes copas de los árboles parecía una noche sin luna. Caminaba despacio sobre las hojas que crujían tristemente bajo mi peso, el viento soplaba aterrador y traía el aroma de las flores al marchitar. Todo estaba en absoluto equilibrio, armónico, solitario, despojado casi completamente de movimiento.
Me pare y miré hacia arriba, pero no podía ver nada, me acerqué a un árbol y di un ágil salto para treparme a él...
El impulso me llevó arriba de una terraza, era de noche y las estrellas iluminaban la calle transitada por peatones y automovilistas que velozmente se dirigían a sus destinos. Alguien salto desde una terraza cercana, se paró a mi lado, era el hombre extraño de mis sueños, quería verlo pero las sombras ocultaban su rostro.
Yo: Siento que estas en peligro.
Giró y miró la luna. "No hay peligro para mí".
Nos quedamos en silencio.
Yo: Es una trampa, lo que sea que vayas a hacer es una trampa.
Hombre: ¿qué querés decir?
Yo: No lo sé, ¿cómo habría de saberlo? el secuestro, no es un secuestro, hay algo que no esta bien.
Hombre: ¿cómo sabés del secuestro?
Yo: No lo sé, ni siquiera se de que secuestro hablo.
Hombre: ¿Lo sentís? ese amor que buscabas está cerca tuyo, más cerca de lo que crees.
Yo: estoy atrapada en un maldito infierno, y no puedo imaginar que este cerca mío, pero nunca fallaste con todo lo que me dijiste, por eso creo en vos incondicionalmente,
Hombre: y yo en vos, vení hay algo que debo mostrarte.
Aparecimos en otra ciudad, vaya a saber donde estábamos, era un cuarto de hotel, habitación 555, tomé el picaporte para entrar pero el hombre puso su mano sobre la mía, "Todavía no es tiempo", lo miré, vi sus ojos, su mirada fría tan familiar, tan penetrante y atrapante, pero no podía recordar donde la había visto.
Todo se desvaneció, estaba en un volcán, hacía calor, el humo nos envolvía, comencé a correr cuesta abajo ya que no podía volar, la lava comenzaba a brotar ruidosamente, no debía mirar atrás, sabía que estaba cerca, sabía que me alcanzaría, no debía rendirme, aún cuando no hubiese escapatoria debía seguir, sentí como la lava me atrapaba, me envolvía, me tiraba...
Me despertó el golpe al caer en la cama envuelta en las sábanas, estaba en la habitación burbuja bajo el mar, Damon miraba hacia afuera, intranquilo, me acerqué a donde él estaba.
Damon: Es una trampa, todo esto es una trampa.
Yo: ¿Por qué lo decís?
Damon: No lo sé, un presentimiento, pensarías que estoy loco.
Esbozó algo que intuí como una sonrisa, luego aparto su vista, pero quedó grabada en mí, era la mirada del sueño, ¿Qué quería decir eso?Damon: ¿Pesadillas?
Yo: Sí, ahora no voy a poder volverme a dormir, me da miedo volver a la cama sola y volver a soñar, desde chiquita me pasa lo mismo.
Me tomó de la mano y me acompañó hasta mi cama, me acosté y él conmigo, me apoyé sobre su pecho y dejé que sus brazos me envolviesen, no era un abrazo frío, sino el más cálido que hubiese recibido, levante mi rostro hacia el tuyo y lo miré, le sonreí, él acaricio mi rostro y así, en absoluto silencio, sin nada más que decir nos dormimos...




1 comentario:
haaaay me encantó ^^ creo que está naciendo algo entre ellos dos ;) me alegra que estés escribiendo seguido :D besos!! tqm!!
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