12/7/10

Día 3 segunda parte

Odiaba esa mirada de superioridad, ¿quién se creía que era?. Apagó los motores, como si no significara nada y salió del centro de mandos, todos lo miraron anonadados, era realmente inquietante, me daban ganas de pegarle una cachetada para que reaccionase y viera en el peligro que estábamos. 
Contuve ese impulso, y vi como se hacía un martini con sangre de quien sabe qué. Se sentó tranquilamente y miró hacia afuera del submarino, seguí su mirada, había millares de sirenas observándonos, parecía un circo romano y nosotros las pobres víctimas que se enfrentarían a los leones. 
Les expliqué al resto lo que sucedía, en la nave empezó a cundir el pánico, el nerviosismo, y la tranquilidad de Damon no ayudaba en lo mas mínimo, pronto todos comenzaron a hablarle mal y a culparlo de lo que sucedía, y a pesar de mi propio enojo, sabía que él no tenía la culpa. Damon tranquilamente se paró, y se colocó al lado de una ventana mirando fijamente a quienes los observaban, todos se callaron en una fracción de segundo y él aprovecho consciente o inconscientemente ese momento para hablar: "Ya sabía que algo malo iba a pasar, sabía que era un trampa, pero como desconocía que harían no pude preveer esto, lo cual no significa que no me haya reservado una forma de escapar".
Se dio vuelta y nos miró como si mirase a unos nenitos que no sabían nada del mundo.
Yo: ¿Qué hiciste genio para que salgamos vivos de acá?
Damon: Dije que me asegure mi escapatoria, no que vendrían conmigo, pero quizás lo considere.
Sonrió, y corrí para golpearlo por ser un engreído detestable, pero detuvo mi mano al vuelo, "así te vas a quedar acá por mucho tiempo"
Intenté zafarme de él, pero me tenía firmemente y me miraba fijamente, no podía escapar ni de su mirada, traté de poner mi mente en blanco, no quería que leyese mis pensamientos. Se escuchó un fuerte ruido, que me estremeció y un frío helado me recorrió la espalda, y sentí un miedo tan intenso que me aterraba aún mas, no entendía como otra vez le temía a todo.
Hábilmente Damon soltó mi mano y me abrazó, con mi rostro al lado del de èl, sus manos en mi cintura, su mirada clavada en mis ojos pero esta vez no me intimidaba sino que me atrapaba, mientras me susurraba en el idioma maldito "Estas tan decidida a dejar lo que te hace deidad que el miedo se está apoderando de vos, para mostrarte como será la vida sin él y para que no quieras dejarlo, los poderes son mas independientes de lo que uno cree. No temas, los voy a sacar a todos de acá"
Vi como entraban la familia real en una especie de burbuja mágica llena de agua, el Rey parecía enfadado y asustado, las hijas enfermas, y la Reina desconcertada.
Rey: ¿qué les hicieron a mis hijas? ¡El trato era sanas y salvas!
Damon: Creo que es incorrecto que venga tan prepotente cuando ustedes no cumplieron el trato, perdón, como los voy a insultar de esta manera, seguro que las fallas en el submarino fueron meras coincidencias, ¿no es cierto? y ustedes miraban preocupados por qué no nos marchábamos.
La ironía en su voz hubiese irritado a cualquiera, sobre todo a un rey que no esta acostumbrado a ese trato de personas con títulos de nobleza menores.
Rey: Esa no es forma...
Damon: Al carajo con las formas, llevennos a tierra firme y les daré la medicina que salvará a sus hijas, sino morirán al igual que nosotros.
Damon desprendía odio, aviar, maldad por todos sus poros, sacó del bolsillo un frasco que mostró al rey y guardo con cuidado, daba miedo, y en ese momento supe que él realmente estaba por encima de todos nosotros, él le había inyectado a las princesas algún virus, de dónde lo había sacado o si el antivirus era real y efectivo o no era un misterio para nosotros. Realmente era mejor tenerlo de amigo que de enemigo, también pensé en Nico, si Damon quería ser el dios del poder seguramente lo conseguiría, y sería aún mas temible.
El rey pareció dudarlo.
Rey: Ya mismo les prepararemos otro submarino, dennos la vacuna y podrán abordarlo.
La tripulación sonrió aliviada, pero Damon no.
Damon: No, lo que haremos será esto, nos darán el submarino y cuando lleguemos a tierra firme les daremos la vacuna.
Rey: ¡Claro que NO! Son seres de la tierra, traidores, no dejaremos que nos traicionen así.
Damon: es su decisión.
 Tomo su trago, les dio la espalda y se sentó. 
Damon: Espero que no se escuchen los gritos desde aquí, porque les va a doler demasiado antes de morir, si cambian de opinión sabrán donde encontrarnos.
Al: Damon, dales lo que quieren, no nos van a traicionar, no seas terco.
Damon la fulminó con la mirada, pero sabia que él tiene razón, y cuando acerqué una silla para sentarme a su lado en señal de apoyo Al me fulminó a mi.
Yo: Crees que vuelvan.
Damon: Volverán.
Hablamos los dos simultáneamente, era una conexión rara, lo odiaba tanto, era tan repulsivo, arrogante y desagradable, pero en cierta forma lo admiraba y quería estar a su lado para aprender y conocer como funcionaba su pensamiento.
No pasaron ni un par de horas cuando sentimos como el submarino comenzaba a moverse, iba rápido tirado por tritones, y antes de lo que imaginábamos la escotilla se abrió y sentimos el aire en nuestro rostros, rápidamente bajamos todo lo que teníamos y Damon les dio la medicina, sin nada mas que decir se fueron. 
Damon: No te preocupes, se van a salvar.
Otra vez se había adelantado a mi pregunta.
La noche estaba cayendo, y no sabíamos donde estábamos, pero por lo menos estábamos en nuestro elemento. Estábamos en un bosque en algún lugar del mundo, hacía frío y una llovizna comenzaba a caer sobre nosotros, buscamos un terreno lejos del mar y acampamos.
La tormenta se hacía cada vez más y más fuerte por lo que estábamos todos acurrucados dentro de las carpas, salvo Damon. Estaba parado bajo la lluvia, mirando el cielo. A pesar de las negativas de Al salí, y sentí el placer que el sentía cuando las  gotas golpean el rostro y recorren el cuerpo. 
Damon: Las estrellas marcan el camino.
Bajó la vista y recorrió el camino que hacía la lluvia hasta mi escote, a pesar del frío no temblaba, aunque mi cuerpo reflejaba su padecimiento. Me tomó de la cintura y me acercó a él, y me miró fijamente.
Damon: ¿Por qué no te alejas de mi como todos? Sería lo mejor que podes hacer.Lo dijo serio, y me estremecí a escuchar su frialdad.
Yo: no lo sé, quizá no quiero.
Por primera vez vi la incertidumbre en su rostro, y nos quedamos así, abrazados bajo la lluvia, bajo las estrellas, bajo la mirada de todos que no lo entendían a él y, ahora mucho menos a mí.





1 comentario:

Anónimo dijo...

holaaa!! como andas? haaaay me encanta (L) se está poniendo cada vez mejor :) tardé en leerla porque ayer se me cayó maal internet :( besos!! tqm!!