19/7/10

Día 4

Salimos del trance al escuchar una hermosa melodía, provenía de la espesura del bosque. Con Damon no lo dudamos, éramos almas inquietas y nos gustaba demasiado saber todo sobre todo. Como siempre Damon se adelantó a mis pensamientos, me tomó de la mano y corrimos hacia la música.



No sé que habrán pensado nuestros compañeros, pero no nos siguieron, quizá ellos ni lo escuchaban.



Llegamos a un claro en medio del bosque, y escondidos entre los árboles vimos una hermosa fiesta. El fuego centellaba con fuerza a pesar de la lluvia intensa, los seres bailaban y desprendían una alegría sorprendente. Hombres y mujeres eran totalmente hermosos, su belleza era inigualable, parecían tallados por los dioses, sus orejas eran extrañamente puntiagudas, sus narices perfectas, su piel blanca y sus mejillas rosadas parecían brillar mágicamente, sus ojos eran claros y penetrantes, alegres y despreocupados.



Los miraba maravillada hasta que sentí una mirada demasiado penetrante  clavada sobre mi, mire a Damon extrañada.



Yo: en estos momentos quisiera ser yo quien lee tus pensamientos.



Damon: no me los estas dejando leer. Y eso me intriga mucho, los Elfos son realmente extraños, ¿no te parece?



Yo: yo diría más bien que son magníficos, hermosos, finos, exqui…



Damon: No desearía ser uno de ellos. Salvo por tu evidente fascinación al verlos.



Yo: ¿qué quiere decir eso?



Damon: ¿qué cosa?



Parecía incómodo, cómo si hubiese hablado antes de pensar, dio media vuelta para irse, pero se detuvo y se giró hacia mi, pero no era a mi a quien miraba, así que giré también y observé a un grupo de elfos rodeándonos pero ya no  parecían nada amistosos.



Damon: No se preocupen por nosotros, ya nos vamos.
Lo dijo fríamente y en ese momento hubiese querido que fuese mas amigable.



Elfo1: Acaban de presenciar un ritual religioso para nuestros dioses, y eso no podemos permitirlo.



Nos rodearon y nos atacaron, Damon era muy fuerte pero ellos eran demasiados, y aunque parecía que él solo podía ganarles fácilmente lo atravesaron con un pedazo de madera y lo debilitaron. Yo también estaba golpeada, pero mis esfuerzos habían sido completamente en vano, no había matado a ninguno de nuestros atacantes, y la gran cantidad de muertos en el bosque había sido gracias a Damon. Así que terminamos atados dentro de unas carpa, fue una suerte que no nos matasen en ese momento, sino que esperaran al siguiente atardecer para ofrecernos a sus dioses.



Damon estaba pálido, y su piel medio resquebrajada, estaba acostado sobre un costado de su cuerpo y no me dirigía la mirada. Intentaba desatarse pero los nudos eran demasiado fuertes y parecía casi imposible.



A mí en cambio me habían atado a un palo que servía a su vez para sostener la carpa, y no podía acercarme a él, y como estaba amordazada no podía ni siquiera decirle que eso no era su culpa, porque sabía que eso era lo que pensaba.



Algo en el ambiente creaba una atmósfera somnolienta y me estaba durmiendo, me desperté cuando escuché un gritó, Damon se había sacado la estaca que tenía clavada y con sus últimas fuerzas la había utilizado para cortar las sogas de sus manos. Luego se incorporó y terminó de desatarse. No se de donde sacaba las energías pero vino hasta donde estaba yo y me liberó. Se asomó, por fortuna y lamentablemente el sol estaba en todo su esplendor, lo cual significaba que los elfos dormirían y que podíamos escapar tranquilamente, pero nosotros somos vampiros y también nos perjudicaba, y Damon estaba demasiado débil para soportar el trayecto hasta nuestro campamento antes de que anochezca. Me mordí la muñeca y la hice sangrar bastante y lo obligué a Damon a beberla, como no era sangre de humano no lo ayudaría mucho, pero por lo menos lo ayudó minimamente y su piel volvió a lucir espléndida como siempre.



Emprendimos el regreso al campamento, los árboles nos amparaban del sol calcinante. Pero tuvimos que detenernos a mitad del camino a descansar. Nos sentamos bajo un árbol agotados, Damon apoyado contra él y yo entre sus piernas apoyada sobre él, sus brazos me rodeaban y sentía su respiración cerca de mí, y comprendí que el amor estaba jugando otra vez conmigo, presentándose cuando lo único que buscaba era morir, ¿Acaso ahora que estaba a su lado desearía hacerlo?, necesitaba saber que sentía él, y esperé que se adelantara a mi como siempre, pero aparentemente bloqueaba mis pensamientos o él estaba demasiado agotado para leerlos. Pero teníamos otros problemas que resolver ahora, no podía pensar en eso, no podía morir en manos de los elfos  esperar a crecer nuevamente para intentar dejar de ser deidad, debía conseguirlo y para ello tenía que vivir por lo menos un tiempo más.
Damon se paró, dijo que sería mejor que cazásemos algo y siguiéramos para prevenir a nuestros amigos. 
Damon: ¿ Qué es lo que pensaste que querías que supiese pero no me dejaste leerlo?
Su pregunta me tomó por sorpresa, sobre todo porque no me animaba a formularla y escucharla de mis labios. Así que me limité a abrazarlo.
Damon: todavía no estamos a salvo, y si te pasara algo no me lo perdonaría, tenemos que salir de acá.






Pero a pesar de sus palabras él tampoco rompió el contacto, y nos quedamos en silencio, disfrutando de estar solos, de estar juntos en la tranquilidad del bosque, en la intranquilidad de ser atrapados, en la indiferencia hacia el mundo, en la importancia de estar juntos.











1 comentario:

Anónimo dijo...

Holaaa!! hay me encantó (L) está genial esta parte de la historia :D encima encontrás ilustraciones geniales, que re acompañan el texto. Quiero más quiero mas!!!!!