19/3/10

El túnel en la montaña...

Nico no me contestaba, estaba demasiado ocupado para mí, seguramente estaría con alguna chica haciéndolo por ahí. ¿ Qué hacer? Necesitaba salir de este mundo rápido, pero no tenía a donde ir. Caminé en círculos, cuadrados y triángulos sin llegar a ningún lado, sin tener a donde llegar. Estaba sola en el mundo, y eso sería siempre así, por alguna razón nacemos solos, por alguna razón morimos solos. Subí a la terraza del edificio más alto y cercano, desplegué mis alas y volé. A pocos kilómetros había unas cierras y hacia allí me dirigí, bajé casi en una cumbre, bajo el cielo oscuro y  sin luz, bajo la luna escondida detrás de las nubes, bajo la lluvia que caía mansamente sobre mí, mojándome, inundándome. Sentada sobre una roca fijé mi vida en la nada. Tenía la mente en blanco que no noté los pequeños seres que iban apareciendo, de los charcos abundantes brotaban una especie de humanos con piel de sapos de tamaño diminuto, eran desagradables y olían demasiado mal, pero igualmente me quede mirando.
Rodeaban los charcos y ayudaban a salir mas y mas seres como ellos, era imposible contarlos. Estábamos en la punta mas alta del cerro y comencé a notar que algunos de ellos cavaban en la punta mas alta haciendo un agujero, cada vez mas ancho y podría decir más profundo. Por allí iban desapareciendo gran cantidad de monstruitos aunque otros tantos seguían surgiendo. La lluvia cesó, y cuando me dí cuenta ya todos se habían ido por la recién creada cueva, obviamente los seguí, era como si algo me dijese que todo eso había sido creado para mí. No podía extender mis alas así que simplemente caí en el vacío, la caida parecía interminable, y el golpe fue nada doloroso ya que caí en una gran laguna interna, seguramente eran esos monstruitos que había seguido. Era extraño pero todo allí dentro estaba iluminado, parecía que todo provenía de una luz muy potente y, como otro camino no me quedaba, nade hacía allá.
Mi sorpresa fue cuando encontré que de dónde provenía la luz había una pared rocosa extremadamente dura y que el único lugar por el cual podría llegar era nadando por un túnel, pero no era buena nadadora, no aguantaría y no sabía que tan largo sería. ¿Qué hacer? no podía volver, mi esperanza residía en aguantar la respiración lo suficiente o gastar mis energías en busca de otra salida, ambas eran malas y ambas podían terminar en ahogamiento, la forma de morir a la que más miedo le tenía. Reuní todo el coraje del que tenía valor y me lancé por aquella cueva subacuática, los ojos me dolían por el contacto con el agua, mis pulmones parecían no resistir aquello, tenía miedo, estaba cansada y parecía que no terminaría más. Pero de alguna extraña forma lo logré, cuando ya creía que moriría pude ver que el túnel se terminaba y una salida sobre mí se abría, y sin dudarlo hacía allí fui. 
Nunca me sentí tan feliz de respirar, dejé a mis pulmones saciarse de aquel valioso gas y nadé a la orilla. Hacía frío, mucho frío, y no había forma de salir de aquel lugar. Temblaba demasiado y me preguntaba que rayos me había impulsado a ir a allí, ¿por qué habría sido tan curiosa? no había escapatoria, solo rocas, solo agua, sin salidas.
Me senté en el medio, bajo la brillante luz (que no desprendía nada de calor) y comencé a tiritar de frío. Sabía que por mucho que volase no llegaría, pero luego de mirar fijamente un rato pude notar una leyenda que decía:

"EL TIEMPO NO DEBERÍA ESTAR FIJADO POR EL SENTIMIENTO, NI EL SENTIMIENTO SER LA MEDIDA DE LONGITUD DEL TIEMPO. SE A TEMPORAL, ALLÍ LA SALIDA ESTA"
Era realmente una frase sin ningún sentido para mi, y por más que pensara y pensara no sabía que quería decir con aquello.
Pero lo único que podía hacer era pensar en ello si es que así podría encontrar la salida, sino moriría de frío, hambre o sed, lo que viniese primero. Luego de pensar cosas sin sentido, entendía a que hacía referencia, uno cuando está contento o divirtiéndose siente que el tiempo pasa volando, mientras que si se aburre siente que es eterno ese momento. Debía independizarme de esa sensación y dejar que el tiempo fluya sin pensar en él, lo cual era difícil con todo lo que pasaba y cuando no sabía si realmente esas letras estaban allí o solo eran producto de una locura inesperada que me invadía. Adquirí la posición de meditación de los antiguos maestros orientales y me relajé, pensando en el ahora, pensando en que estaba bien y que eso no duraría, puesto que la duración solo es una utopía. 
Sin previo aviso un hoyo se abrió abajo mío y volví a caer. Esta vez si dolió el impacto con el piso, y leí otra leyenda que decía.
"SOLO SE DEBE ATACAR A QUIEN TE ATACA, NO A QUIEN SE DEFIENDE POR IGNORANCIA O INCOMPRENSIÓN"
Analizaba estas palabras cuando noté que estaba siendo rodeada por una especie de animales del tamaño de elefantes, peludos y con bocas muy grandes y colmillos afilados. Era obvio que iban a atacarme en cualquier momento, ¿Acaso la forma de salir era no atacar? Debería esquivarlos, pero sería difícil. Al igual que toros envistieron hacia mí. Volé justo a tiempo para evitarlo, y otra vez y una vez más. Ese juego era cansador y nada productivo, nada pasaba, quizá si estaban atacándome y debía matarlos, pero no quería hacerles daño, algo me decía que no debía intentar eso. En mí se expandía esta batalla de ataque u esquive cuando sentí la trompa de uno de ellos en mi espalda, pero no era con dolor lo que me produjo, sino una elevación que me colocó en el cuello del animal, todos se tranquilizaron y se ordenaron, con nosotros en el medio y comenzaron a caminar tranquilamente. ¿Ellos me querían conducir a algún lado y era esto lo que yo no comprendía?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Opaa esto se está poniendo cada vez más interesante =) me asusta un poco lo que pueda llegar a suceder adentro de esa cueva =/ Por suerte tengo otro capítulo esperando así que... allá voy =D