Mi vida seguía básicamente igual. Últimamente me sentía muy seguido sola, era yo quien me alejaba, no quería estar rodeada de gente, todo me molestaba, todos me molestaban, así que permanentemente creaba una atmósfera de temor que hacía que casi todos se alejen, salvo cuando estaba con mis amigos.
Todo empeoró cuando Nico se puso de novio, pensé que sería una más, que se acostaría con ella y todo terminaría, pero el estaba pendiente de ella, se preocupaba y la complacía siempre. Yo quería desaparecer, así que apenas llegué a mi casa hice un bolso con las cosas mas importantes y con lo que podría vender a cambio de un poco de dinero y me marché, sin aviso, sin explicaciones. No soportaba ver como se enamoraba de otra, siempre había tenido la esperanza de que el me lo pidiera a mí, que quisiera la exclusividad de nuestra relación.
Viajé sin rumbo, haciendo trabajos aquí y allá en busca de algo, pero no sabía aún de que, me llevó muchos años entender que lo que buscaba era encontrarme conmigo misma. Comencé un arduo entrenamiento de mente y cuerpo. Debía vencer las tentaciones de la vida, evitar matar por sangre, aprender a concentrar mi energía y utilizarla. Me interné en los bosques, o en montañas, meditaba largamente.
Poco a poco me superé a mi misma, lograba cambiar el clima, revivir plantas o animales pequeños, podía cambiar el curso de la energía e incluso logré expulsarla completamente de mí, lo cual sólo se lograba al morir. Sentía dentro mío que debía lograr superar a la muerte, aunque no sabía a que se debía este deseo.
Así pasaron los años y cuando lo conseguí volví a mi ciudad.
Mis padres había muerto poco después de mi partida, todo había quedado a mi nombre. Me sentía culpable de no haberles dicho nada, de no haberles explicado todo lo que había sucedido, y puesto que sus cuerpo ya estaban muy descompuestos no podía traerlos a la vida. Esto me entristeció demasiado, ya no podía hacer nada, y la resignación me frustraba demasiado.
Estaba ordenando todo cuando tocaron a la puerta, abrí y me encontré con Leonidas.
Yo: ¿Cómo me encontraste?
Leonidas: No hay secretos para el Dios del Secreto, ¿no lo crees?
Charlamos largamente, no me extrañaba su revelación y me dijo que la noche siguiente se realizaría la fiesta de los Dioses a la que debía concurrir. Y allí fui.
***
Era una fiesta hermosa y está terminantemente prohibido revelar una fiesta así y por esta razón no puedo describir la magnificencia, la belleza y lo extraordinario de todo lo que allí vimos.
Ya habíamos comenzado a bailar cuando se abrieron repentinamente las puertas de entrada y unos hombres ingresaron ferozmente, iban armados, encapuchados y agarraron a las mujeres como rehenes mientras pedían a gritos al Dios del Poder. Como eramos una multitud todavía no lo había conocido. Imagínense mi sorpresa cuando le abrieron paso y no era nada más ni nada menos que MI Nico. Estos hombres querían que él renunciase y le entregasen el poder o matarían a todos allí. Lo miré pero él no me dirigía la mirada.
Fue imposible de ver o sentir, pero cuando me dí cuenta una de las pistolas estaba sobre mi sien "Sabemos que no te importa la vida de nadie salvo la de ella, ¿No es cierto? jajaja podes dejar morir a cualquiera, pero su muerte te mataría a ti también, entrega lo que pedimos o..."
Estaba realmente furiosa, ¿quienes se creían que eran? Ahora Nico me miraba fijamente y comencé a expandir mi poder, el miedo se inundó de la habitación, sentí como al hombre que me sujetaba se le erizaba la piel, veía como el miedo se apoderaba de todos menos de Nico y de mí, y él aprovecho ese momento y tan veloz como los otros hombres mató al hombre que tenía detrás de mí. Se escuchó un tiroteo, y todos corrieron a refugiarse. Nico peleaba realmente bien, el solo podía con todos, era casi imposible seguirlo con la vista, daba golpes certeros, fuertes y acababa rápidamente con ellos. Cuando me di cuenta solo quedaba uno solo de esos extraños, tan absorta estaba viendo al príncipe de los vampiros que no me di cuenta que cuando el otro hombre cayó al lado mío no iba a atacarlo a Nico sino a mi, sentí un tirón fuerte de mi brazo, y caí al piso, mientras Nico golpeó fuertemente al hombre matándolo al instante, aunque perdió el equilibrio y cayó al lado mío. Cuando giré para verlo y agradecerle vi como brotaba sangre de su pecho, estaba desangrándose por la herida del disparo que debía ser para mi. Estaba asustada, me puse a llorar desesperadamente, agarre su mano, me miraba con su sonrisa pícara de siempre "¿Por qué te fuiste de mi sin decir nada?" su pregunta me sorprendió, lo bese, no tenía ninguna respuesta, me había escapado de él y ahora lo iba a perder por siempre. Comencé a sentir como la fuerza con la que me tomaba la mano comenzaba a disminuir, sus ojos se cerraron y susurró un "Sos única, TE A...", ¿acaso iba a decir que me amaba? todo este tiempo fui tan especial para él, estaba sorprendida y aún más triste. Desde que había vuelto todo era horrible. Sentí un apretón en mi hombro, "Te fuiste y lograste algo, y en vez de probar que tan lejos llegaste ahora llorás "
Las palabras de Leonidas me hicieron dar cuenta que no tenía nada que temer, no por nada era la Diosa del Miedo, no sabía si podría lograrlo, nunca había revivido un ser tan complejo como un humano, pero debía intentarlo o seguirlo a través de la muerte.
La Diosa de la Vida intentó detenerme, dijo que era imposible que ni ella podía hacerlo, pero no me importó.
Comencé a recitar el conjuro, con mi energía cree una especie de cuchillo y corté mis venas, la sangre brotó hacía el techo, una fuente enorme y colorada de energía comenzaba a formarse, era un portal que comunicaba el alma de Nico con su cuerpo, comenzaba a cansarme, pero no podía rendirme, debía darle toda mi sangre para traerlo.
Cuando mis rodillas comenzaban a flaquear el portal tomo un color verde esmeralda y un humo extraño surgió, de mi pecho salió una especie de colgante en forma de corazón y se abrió. De él brotaba un humo rosa que se mezclaba con el verde y con mi sangre e ingresaba en el cuerpo inherte de Nico. Ya sabía que la diferencia entre revivir a un humano y a un ser menor era que debía entregarle mi alma, y eso estaba haciendo. Escuchaba un cuchicheo, pero no comprendía lo que decían. Estaba débil, caí de rodillas al lado de mi amado y sentí su corazón latir, cuando termino de absorber todo abrió los ojos y me miró, confundido, feliz. Le devolví la sonrisa, y me desmayé sobre él.


2 comentarios:
Que genial actualización (: me encantó todo (: Confieso que últimamente también tengo ganas de estar solo porque siento que todo o todos me molestan ¬¬ no sé porque pero es una mezcla entre sentirse incomprendido y ajeno a la situación. Es algo raro...
Me gustó mucho como describiste el enfrentamiento y me encanta como van creciendo tus poderes (: Ahora quiero saber que hace Nico ;)
Besitos!! te quiero mucho mucho!!
por fin!! jaja :P, pero valio la pena la espera :), muy bueno el cap.
espero proxima actualizacion.
besos!!
radianes
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